El viaje empieza en cuarentena cuando decidimos hacer un grupo de WhatsApp entre les que teníamos más vínculo y/o relación.

Muches de los que estábamos en el grupo pronto dejaríamos la Asociación y otres ya habían dejado de formar parte en el último congreso (Puerto Madryn 2019).

Decidimos poder seguir conectadxs de alguna manera y que no se pierda ese espíritu que nos hace coincidir en los espacios que genera ANET.

Casi sin pensarlo, se dio la idea de viajar juntes. Nuestro lema era “que no se corte!”. El plan surgió entre charlas de madrugada por videollamada (obvio con algunas copas encima…), pero no creíamos que realmente fuera posible hacerlo. Pese a habernos visto en los congresos y escucharnos en las asambleas, no era mucho lo que sabíamos unes de otres, solo que coincidimos en algunos ideales y siempre hubo buena onda.

Con la pandemia, las ganas de viajar se fueron acumulando, pero la plata y las fechas complicaban la planificación.

Decidimos que el verano, específicamente en enero, era la mejor opción. Cada une tuvo que buscar un medio para llegar hasta Neuquén, donde nos esperaban Maxi y Motito. Así fue como Paulo viajó en micro desde La Rioja, Lucía fue en avión desde Puerto Madryn, y Joha y Ani se fueron en camión desde Trenque Lauquen y Mar del Plata.

Cada une tuvo que buscar un medio para llegar hasta Neuquén, donde nos esperaban Maxi y Motito. Así fue como Paulo viajó en micro desde La Rioja, Lucía fue en avión desde Puerto Madryn, y Joha y Ani se fueron en camión desde Trenque Lauquen y Mar del Plata.

Existía la posibilidad de que el plan maliera sal: una pandemia, conocernos poco, convivencia de varios días… pero.. sucedió todo lo contrario. El viaje nos permitió conocernos de una manera completamente diferente, más relajada y que podamos sentirnos más en confianza. Se puede decir que fuimos siendo solo conocides y volvimos siendo una especie de familia (raramente ensamblada).

Algunos inconvenientes previos al viaje no nos permitieron contar con la presencia Chris (que viajaba desde Beltrán y por una operación no pudo ir). Por otro lado, en tiempos de COVID, claramente hubo una contagiada. Nada más y nada menos que la primera que sacó el pasaje…Lucia!!!. Aunque el viaje siguió en pie y su espíritu y manija permitieron que se acoplara en la segunda parte del viaje, la vuelta de Moquehue a Neuquén.

Acampamos seis noches a la orilla del Lago Moquehue con una vista privilegiada desde nuestras carpas. Las charlas de fogón fueron desde las estrellas, los extraterrestres, la fauna y flora local, hasta por supuesto, nuestra querida ANET y nuestros proyectos profesionales actuales y futuros.

Además de charlas hubo recorridos turísticos que no podían faltar: como la subida al Volcán Batea Mahuida, Bar de Isla del Aire, puntos panorámicos de la villa, miradores, entre otros.

Al cumplirse los días en Moquehue, los cinco volvimos a Neuquén y como no era suficiente, casi sin preguntar decidimos quedarnos una semana más en la casa de Maxi, y Lucía por fin se pudo sumar.

Recorrimos el Paseo de la Costa, la Isla 132 y el Parque Agreste del Río Limay y la Feria de Artesanos de Balsa las Perlas entre otras cosas.

Nos invadía una ola de calor en Neuquén por lo cuál al plan se agregaron muchas películas para pasar el rato…y la luz del sol!!!. Compartimos bares, comidas y recetas en común! Cada une preparaba lo que mejor sabía hacer! Obvio hubieron varies que no cocinaron! pero lavaban los platos.

Llegado el viaje a su fin, luego de una experiencia hermosa e intensa, nos tocó el momento más duro: despedirnos. Y aunque sabemos que nos volveremos a ver y que siempre de alguna forma coincidimos, las lágrimas y los abrazos no faltaron porque se terminaba y, seamos sinceros, nadie quiere volver de las vacaciones.

Llegado el viaje a su fin, luego de una experiencia hermosa e intensa, nos tocó el momento más duro: despedirnos.

La vuelta trajo a otres delegades que se quedaron con ganas de encontrarse; pero encontrarse así, relajados, sin debates y sin horarios estructurados. Algo que nos encanta, pero nunca nos da el suficiente tiempo como para hablar en profundidad de cómo se encuentra, se siente o que está haciendo el otre. Por lo pronto sabemos que otros viajes y aventuras nos esperan, y ya se escuchan las voces de los que se quieren sumar. 

Podemos decir que esta experiencia fue más que grata para todes y que sin dudarlo volveríamos a repetirla!

Por el momento, solo queda preguntarnos: ¿Cuál será el próximo destino?

Spoiler alert: Algunes insisten con que el Norte nos espera!

Este artículo fue escrito por ex integrantes de Anet Argentina: Lucia Bissi, Paulo Vergara, Marcos Sandoval (Motito), Maximiliano Vallejos, Johanna Urtizberea y Ana Pérez Bellotto.

¡Muchas gracias por haber llegado hasta acá!

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